sábado, 10 de octubre de 2009
domingo, 3 de mayo de 2009
La Universidad, esa a la que nunca llegan las reformas
La universidad como fábrica de imitaciones
¿Por qué llamarla educación superior si no es superior ni educación?
La universidad como fábrica de imitaciones ¿Por qué llamarla educación superior si no es superior ni educación? La Multiversidad necesita tener una agenda creíble para descolonizar la mente y el conocimiento y afirmar nuestra completa independencia intelectual. Esa agenda nos ayudará a abrir nuevas posibilidades de acción creativa colectiva. Después de tratar por más de cien años, los modos occidentales de percepción se han mostrado incapaces de ser concebidos o aceptados como un camino realmente universal de entender la naturaleza o interactuar con ella.
Durante los últimos siglos, la universidad modelada en Europa se ha replicado ad nauseam en cada rincón del globo con el noble intento de esparcir una percepción uniforme de la naturaleza (basada en la ciencia moderna) y por tanto un método semejante de investigación y entrenamiento en todo el mundo.
El supuesto generalizado de la universalidad de la ciencia moderna y, por asociación natural, la presunta superioridad de otros aspectos y productos de las culturas estadounidense y europea, han dado la aprobación a esta diáspora. Los actuales centros de generación de conocimiento se localizan, naturalmente, en Occidente, y siguen aportando los términos y categorías de todos los debates. Les seguimos el juego. Se mantienen como el centro, aunque nos mantengamos (o nos mantengan) en la periferia. Ellos crean; nosotros copiamos y aplicamos. No desafiamos sus supuestos subyacentes. Copiamos sin imaginación porque aparentemente esas disciplinas han sido bien probadas y son científicas, porque constituyen un cuerpo de conocimiento oficialmente reconocido. Es más seguro replicar.
En estas circunstancias, se considera que los estudios e investigaciones están mejor hechos si se realizan dentro del marco y la guía de las instituciones occidentales. No sentimos la necesidad de ir más allá de las disciplinas blancas establecidas de la sociología, la psicología, la antropología, la ciencia política, etc. Sin embargo, estas ciencias sólo mantienen su valor dentro de los recintos del mundo académico. Incluso dentro de ese mundo, difícilmente se encuentra verdadera creencia en sus premisas o supuestos.
En la actualidad, podemos pensar que es absurdo que una cultura pueda convertirse en la norma de todas las demás, hasta el punto en que diversas mayorías alrededor del mundo deben tratar de destruir sus propias comunidades e identidades por el equivocado afán de imitar o replicar los principales rasgos de la cultura dominante. Pero esta creencia depravada en la homogenización ha seguido siendo la base de la teoría del desarrollo durante las últimas cinco décadas.
Algunos han considerado que la educación universitaria en el Sur es un proyecto benéfico, para impartir educación liberal. Como en el caso de la escolarización. Sin embargo, el contenido de esa educación superior llega en la forma de textos impresos, enteramente importados de los llamados países desarrollados, y pocas veces se relaciona con la experiencia de nuestras propias sociedades. El propósito último de este ejercicio soporífero no es la libertad intelectual sino la servidumbre espiritual.
En sus comienzos, hace algunos siglos, la universidad era una institución respetada y autónoma que hospedaba a una comunidad de estudiosos y estudiantes que se reunían para discutir ciertos asuntos específicos. En la actualidad, se ha rendido casi por completo a la supremacía de los textos y todo lo que esto implica particularmente las tiranías asociadas con las diversas jerarquías de interpretación que tales textos requieren.
La erudición ha degenerado en una destreza de reconocimiento y replicación de textos y la mención de nombres de los productores de textos clave. La crisis del sistema causada por la sobreproducción de miles de ponencias de los graduados ha llevado a los jóvenes a buscar certificados adicionales, a fin de reducir el número de las personas con las que tienen que competir. Se busca así adquirir una maestría u otros diplomas adicionales (los de destre-
zas en la ciencia electrónica están de moda), o se pagan sumas extravagantes por educación de marca, a fin de colocarse por encima de la muchedumbre (o turba) de los que compiten por los pocos empleos de alto nivel disponibles (que en todas partes del mundo siguen siendo tan inseguros o elusivos como los de bajo nivel).
zas en la ciencia electrónica están de moda), o se pagan sumas extravagantes por educación de marca, a fin de colocarse por encima de la muchedumbre (o turba) de los que compiten por los pocos empleos de alto nivel disponibles (que en todas partes del mundo siguen siendo tan inseguros o elusivos como los de bajo nivel).
La escala de la injusticia que enfrentan los jóvenes es alucinante: millones deben someterse a la tiranía de realizar tareas de memoria adecuadamente, de tal modo que sea posible seleccionar a los mejores para darles entrenamiento adicional. Esto condena a la mayoría, que no puede obtener altos grados, a ser un fracaso. Un sistema de educación que en la práctica descalifica al grueso de sus jóvenes y los condena al fracaso debería haberse prohibido hace mucho tiempo.
Este circo mortal ha estado circulando por más de 150 años. Lejos de ser una guía competente para el resto del mundo, el sistema educativo occidental se encuentra en un estado de crisis. Es incapaz de concebir la nueva dirección que debe tomar. En consecuencia, ha llegado la hora de concebir nuevos caminos por nosotros mismos. No se dispone de maestros que puedan guiarnos hacia la dirección en que debemos movernos. Debemos ser nuestros propios maestros.
Si estamos de acuerdo en que éste es el desafío que enfrentamos, podemos plantearnos proponer un juego alternativo de supuestos que reflejen mejor lo que somos y el lugar en que vivimos, y que tomen en cuenta nuestras historias intelectuales autóctonas. Podemos adoptar una posición crítica sobre diversos aspectos de esas historias, pero no puede ser nuestra la actitud que las considera absurdas, humanamente inaceptables, predatadas, irracionales, inválidas o acientíficas. Antes que esas expresiones se apliquen a las reivindicaciones políticas de algunos grupos fundamentalistas locales, es importante aclarar que la violencia, la intolerancia y la regimentación asociadas con tales fuerzas son similares a la violencia vinculada con las escuelas convencionales. La compulsión a indoctrinar y despojar de poder es un rasgo fundamental de ambos esquemas.
La Multiversidad necesita tener una agenda creíble para descolonizar la mente y el conocimiento y afirmar nuestra completa independencia intelectual. Esa agenda nos ayudará a abrir nuevas posibilidades de acción creativa colectiva. Después de tratar por más de cien años, los modos occidentales de percepción se han mostrado incapaces de ser concebidos o aceptados como un camino realmente universal de entender la naturaleza o interactuar con ella.
(Publicado en Kamiriitu Vol.1, No. 1, p.6)
lunes, 9 de marzo de 2009
En este enlace puedes ver mis esculturas
http://www.facebook.com/album.php?aid=99015&id=1240087318&l=71a7d
viernes, 6 de marzo de 2009
viernes, 6 de febrero de 2009
El creacionismo quiere colarse a la fiesta
Alejandro Pintamalli
06-02-2009
Charles Darwin cumple 200 años y los evolucionistas lo están celebrando. Y ya sea porque el ruido los atormenta, los creacionistas, es decir, los que creen en el mito del origen bíblico del mundo, se embarcaron en estos días en una campaña estéril: disputarle terreno a la teoría que puso al hombre en su sitio.
Escuche la entrevista a Héctor Palma, filósofo argentino, epistemólogo y estudioso de la Historia de la Evolución. En el bicentenario del nacimiento de Charles Darwin (el 12 de febrero de 1809) y en el sesquicentenario de la publicación de la primera edición de "El origen de las especies" (24 de noviembre de 1859), el debate sobre la teoría de la evolución debería haberse superado. La ciencia lo tiene resuelto, con las correcciones y avances que mejoraron sus conclusiones sobre la modificación de los seres vivos a lo largo de la historia de la Tierra. En pocas palabras, Darwin descubrió y recogió suficiente evidencia sobre su evolución a partir de un antepasado común y mediante un proceso de selección natural. Para disgusto de muchos, y como dijo Darwin, "los monos hacen a los hombres". Sobre esto no hay discusión. ¿O sí? En el doble aniversario que lo tiene como protagonista al naturalista inglés, una repentina oleada de rancio fundamentalismo religioso en Holanda lanza en estos días una contraofensiva para disputarle terreno a la teoría de la evolución -por lo que se lee en la prensa española, por allí también hay "jaleo". "¿Creación o evolución, qué cree usted?", inquiere un fólder informativo que las organizaciones conservadoras cristianas como "Biblia y educación" y la antiabortista "Grito de vida", están próximas a distribuir, puerta a puerta. Evolución como creencia"La idea de que la evolución, como el mito de la creación, es una cuestión de creencia es, lisa y llanamente, falsa y engañosa", escribe esta semana el periódico holandés NRC Next. La cantidad de evidencia que sostiene las conclusiones de Darwin "son inmensas", continúa el artículo, empezando por el patrimonio fósil, de más de tres mil millones de años -el panfleto creacionista afirma que Dios creó el cielo y la tierra en seis días, del 23 al 28 de octubre del 4004 antes de Cristo-, y pasando por los estudios moleculares que confirman la existencia de un ADN que emparenta a los organismos vivos con un antepasado común. "Nuestro objetivo es motivar el debate", opina el responsable de uno de los organismos religiosos, y se queja del menosprecio a la historia (judeo-cristiana) de la creación del mundo "porque no se la considera veraz". Evolución, no origen de la vidaHéctor Palma, filósofo argentino, epistemólogo y estudioso de la Historia de la Evolución, opina que la teoría darwinista "es totalmente incompatible con el Cristianismo", si bien recuerda que en último párrafo de "El origen de las especies", Darwin "hace una especie de concesión", cuando escribe que los seres vivos descienden de "una o más formas alentadas por el Creador". "Esa chispa inicial parecería ser una concesión a la religión, dice Palma, pero en realidad, el Cristianismo es mucho más que eso, es bastante más que un Dios creador al inicio". La teoría de la evolución "no es una teoría sobre el origen de la vida (si bien Darwin especula sobre cuál podría ser el origen). La teoría de la evolución funciona si hay vida", aclara.Avance de la religión¿Por qué tanto alboroto en Holanda? Dap Hartmann, astronauta de la Universidad Técnica de Delft, lo explica en el mismo periódico: "Es preocupante el avance de la religión. Tenemos un gobierno de orientación cristiana y de izquierda que quiere volver a discutir sobre el aborto y la eutanasia. Esto tiene que ver con el avance del Islam. Los cristianos quieren tomar la palabra. El Parlamento promueve abolir de la ley la blasfemia y el gabinete de gobierno se opone. Para nosotros, los humanistas, la división entre la iglesia y el estado es sagrada, pero Dios se está colando de a poco. Si (Jan Peter) Balkenende profesa su creencia desde su posición de ministro presidente, eso me desquicia. Richard Dawkins (ateo y biólogo británico, autor de "El espejismo de Dios") lo dijo muy claro: 'No nos molestes con tus amigos imaginarios'". Diseño inteligenteLa campaña anti-Darwin "anno 2009" en Holanda llega arropada por su hermano mayor: el Diseño Inteligente. No es de sorprender que esta pseudociencia que pregona que un "diseñador" echó manos a la obra y dio vida al Universo y al hombre, se presente como una alternativa al evolucionismo. Dios se cuela también aquí por la puerta trasera.Por si quedan dudas, dice el profesor Palma, "el argumento del Diseño Inteligente es el mismo argumento tradicional del creacionismo. En la medida en que los seres vivientes son sistemas complejos, se habría necesitado una inteligencia diseñadora. No podrían surgir a partir del azar. Ahora, la teoría de la evolución explica bien la complejidad y el "diseño" de los seres vivientes. Es redundante pensar en una inteligencia diseñadora. Los mecanismos evolutivos explican eso". Darwin escribió en 1838: "El hombre, en su arrogancia, se cree una obra digna de la intervención de una deidad. Sería más modesto, y más verdadero, que se considerara creado a partir de los animales".
El pastor que encontró el rumboLa biografía de Charles Darwin revela a un hombre aplicado, sencillo, de vida acomodada -nació en el seno de una familia rural adinerada de la ciudad de Shrewsbury, al oeste de Inglaterra, en 1809. Su rendimiento escolar dejaba mucho que desear -abandonó la carrera de medicina, espantado al tener que disecar un cadáver humano- y entre 1827 y 1831 estudió teología en el Christ's College de Cambridge, de donde "egresó" como pastor. Pero su vida cambió radicalmente cuando se embarcó ese mismo año en el buque de investigación "Beagle", bajo el mando del capitán Robert Fitzroy. El viaje duró cinco años (partió con 22 años de edad) y lo llevó a Brasil, Argentina, Chile, Tahití, Nueva Zelanda y Australia. A su regreso, comenzó a elaborar la noción de selección natural, según la cual los seres vivientes que heredan las características más adecuadas al entorno son los más aptos para sobrevivir, pero tardará 20 años en publicar "El origen de las especies". "Efectivamente, Darwin recopila una cantidad de datos impresionantes, pero con los datos uno no hace nada si no los organiza dentro de una teoría", dice el profesor Héctor Palma. Un ambiente evolucionista se respiraba en esa época, sobre todo, explica Palma, en el ámbito social, "en el cual la idea básica es que el mundo cambia y no permanece estático". El gran mérito de Darwin fue "la organización en una teoría de toda esa información, de esas teorías dispersas y ese espíritu de la época". Charles Darwin murió en 1882 de un colapso cardíaco y fue sepultado en la Abadía de Westminster.
Alejandro Pintamalli
06-02-2009
Charles Darwin cumple 200 años y los evolucionistas lo están celebrando. Y ya sea porque el ruido los atormenta, los creacionistas, es decir, los que creen en el mito del origen bíblico del mundo, se embarcaron en estos días en una campaña estéril: disputarle terreno a la teoría que puso al hombre en su sitio.
Escuche la entrevista a Héctor Palma, filósofo argentino, epistemólogo y estudioso de la Historia de la Evolución. En el bicentenario del nacimiento de Charles Darwin (el 12 de febrero de 1809) y en el sesquicentenario de la publicación de la primera edición de "El origen de las especies" (24 de noviembre de 1859), el debate sobre la teoría de la evolución debería haberse superado. La ciencia lo tiene resuelto, con las correcciones y avances que mejoraron sus conclusiones sobre la modificación de los seres vivos a lo largo de la historia de la Tierra. En pocas palabras, Darwin descubrió y recogió suficiente evidencia sobre su evolución a partir de un antepasado común y mediante un proceso de selección natural. Para disgusto de muchos, y como dijo Darwin, "los monos hacen a los hombres". Sobre esto no hay discusión. ¿O sí? En el doble aniversario que lo tiene como protagonista al naturalista inglés, una repentina oleada de rancio fundamentalismo religioso en Holanda lanza en estos días una contraofensiva para disputarle terreno a la teoría de la evolución -por lo que se lee en la prensa española, por allí también hay "jaleo". "¿Creación o evolución, qué cree usted?", inquiere un fólder informativo que las organizaciones conservadoras cristianas como "Biblia y educación" y la antiabortista "Grito de vida", están próximas a distribuir, puerta a puerta. Evolución como creencia"La idea de que la evolución, como el mito de la creación, es una cuestión de creencia es, lisa y llanamente, falsa y engañosa", escribe esta semana el periódico holandés NRC Next. La cantidad de evidencia que sostiene las conclusiones de Darwin "son inmensas", continúa el artículo, empezando por el patrimonio fósil, de más de tres mil millones de años -el panfleto creacionista afirma que Dios creó el cielo y la tierra en seis días, del 23 al 28 de octubre del 4004 antes de Cristo-, y pasando por los estudios moleculares que confirman la existencia de un ADN que emparenta a los organismos vivos con un antepasado común. "Nuestro objetivo es motivar el debate", opina el responsable de uno de los organismos religiosos, y se queja del menosprecio a la historia (judeo-cristiana) de la creación del mundo "porque no se la considera veraz". Evolución, no origen de la vidaHéctor Palma, filósofo argentino, epistemólogo y estudioso de la Historia de la Evolución, opina que la teoría darwinista "es totalmente incompatible con el Cristianismo", si bien recuerda que en último párrafo de "El origen de las especies", Darwin "hace una especie de concesión", cuando escribe que los seres vivos descienden de "una o más formas alentadas por el Creador". "Esa chispa inicial parecería ser una concesión a la religión, dice Palma, pero en realidad, el Cristianismo es mucho más que eso, es bastante más que un Dios creador al inicio". La teoría de la evolución "no es una teoría sobre el origen de la vida (si bien Darwin especula sobre cuál podría ser el origen). La teoría de la evolución funciona si hay vida", aclara.Avance de la religión¿Por qué tanto alboroto en Holanda? Dap Hartmann, astronauta de la Universidad Técnica de Delft, lo explica en el mismo periódico: "Es preocupante el avance de la religión. Tenemos un gobierno de orientación cristiana y de izquierda que quiere volver a discutir sobre el aborto y la eutanasia. Esto tiene que ver con el avance del Islam. Los cristianos quieren tomar la palabra. El Parlamento promueve abolir de la ley la blasfemia y el gabinete de gobierno se opone. Para nosotros, los humanistas, la división entre la iglesia y el estado es sagrada, pero Dios se está colando de a poco. Si (Jan Peter) Balkenende profesa su creencia desde su posición de ministro presidente, eso me desquicia. Richard Dawkins (ateo y biólogo británico, autor de "El espejismo de Dios") lo dijo muy claro: 'No nos molestes con tus amigos imaginarios'". Diseño inteligenteLa campaña anti-Darwin "anno 2009" en Holanda llega arropada por su hermano mayor: el Diseño Inteligente. No es de sorprender que esta pseudociencia que pregona que un "diseñador" echó manos a la obra y dio vida al Universo y al hombre, se presente como una alternativa al evolucionismo. Dios se cuela también aquí por la puerta trasera.Por si quedan dudas, dice el profesor Palma, "el argumento del Diseño Inteligente es el mismo argumento tradicional del creacionismo. En la medida en que los seres vivientes son sistemas complejos, se habría necesitado una inteligencia diseñadora. No podrían surgir a partir del azar. Ahora, la teoría de la evolución explica bien la complejidad y el "diseño" de los seres vivientes. Es redundante pensar en una inteligencia diseñadora. Los mecanismos evolutivos explican eso". Darwin escribió en 1838: "El hombre, en su arrogancia, se cree una obra digna de la intervención de una deidad. Sería más modesto, y más verdadero, que se considerara creado a partir de los animales".
El pastor que encontró el rumboLa biografía de Charles Darwin revela a un hombre aplicado, sencillo, de vida acomodada -nació en el seno de una familia rural adinerada de la ciudad de Shrewsbury, al oeste de Inglaterra, en 1809. Su rendimiento escolar dejaba mucho que desear -abandonó la carrera de medicina, espantado al tener que disecar un cadáver humano- y entre 1827 y 1831 estudió teología en el Christ's College de Cambridge, de donde "egresó" como pastor. Pero su vida cambió radicalmente cuando se embarcó ese mismo año en el buque de investigación "Beagle", bajo el mando del capitán Robert Fitzroy. El viaje duró cinco años (partió con 22 años de edad) y lo llevó a Brasil, Argentina, Chile, Tahití, Nueva Zelanda y Australia. A su regreso, comenzó a elaborar la noción de selección natural, según la cual los seres vivientes que heredan las características más adecuadas al entorno son los más aptos para sobrevivir, pero tardará 20 años en publicar "El origen de las especies". "Efectivamente, Darwin recopila una cantidad de datos impresionantes, pero con los datos uno no hace nada si no los organiza dentro de una teoría", dice el profesor Héctor Palma. Un ambiente evolucionista se respiraba en esa época, sobre todo, explica Palma, en el ámbito social, "en el cual la idea básica es que el mundo cambia y no permanece estático". El gran mérito de Darwin fue "la organización en una teoría de toda esa información, de esas teorías dispersas y ese espíritu de la época". Charles Darwin murió en 1882 de un colapso cardíaco y fue sepultado en la Abadía de Westminster.
miércoles, 26 de marzo de 2008
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